ARQUITECTURA

Antonio Palacios

La huella de un genio.

apalaciosf1.jpg      ANTONIO PALACIOS HA CONVERTIDO LA VILLA TERMAL EN TODO UN REFERENTE DE LA ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA

Antonio Palacios es uno de los arquitectos más admirados de la primera mitad del siglo XX en España.

Aunque en este artículo nos centraremos en su obra gallega, más concretamente en la proyectada para Mondariz-Balneario, es necesario destacar que su trabajo marcó un antes y un después en la historia de la arquitectura contemporánea del país. 

Madrid, la ciudad en la que se encumbró y desarrolló buena parte de su trayectoria profesional, le debe al técnico gallego el cambio de fisionomía que la convirtió en una verdadera capital europea. Palacios la nutrió de símbolos definidores de espacios (Palacio de Comunicaciones, Banco Central, Círculo de Bellas Artes, etc), igual que haría simultáneamente con otras ciudades y villas gallegas. Bilbao, Málaga o Valladolid, son otras de las ciudades que, o bien acogen obra del arquitecto, o bien fueron producto de estudio para proyectos que, en algunos casos, no cristalizaron.

PALACIO DE LA COMUNICACIONES DE MADRID

Se podría decir que Palacios fue para Madrid lo que Gaudí para Barcelona, al mismo nivel. Aún siendo conscientes de la diferenciación en estilo, los dos supieron singularizar las dos capitales en sus obras. Cualquier imagen turística o promocional de las dos ciudades tiene como telón de fondo un edificio de los arquitectos; esto, sin duda, tiene un significado evidente y no es otro que la carga de simbolismo que cada uno de las obras le confiere a la ciudad, definen, como decíamos, espacios urbanos y les da a los dos arquitectos un fuerte carácter de singularidad. 

Antonio Palacios Ramilo nace en la villa pontevedresa de O Porriño el 8 de enero del año 1874. El arquitecto creció en el seno de una familia numerosa formada por sus padres, Isidro Palacios García y Teruel, natural de Madrid, y Jesusa Ramilo Nieves, porriñesa, y seis hermanos, Jesús, Cármen, Amparo, Amelia, Joaquín y José. Su infancia transcurre en O Porriño, teniéndose que desplazar habitualmente toda la familia cuando el padre, ayudante de obras públicas, efectuaba trabajos para el ferrocarril; el propio Antonio Palacios afirma en una entrevista, que la profesión de su padre, entre otras cosas, le despertó la curiosidad por la construcción y la afición por la carrera: “Yo no veía más que útiles de trabajar y planos. Grúas, vigas, rieles, maderos, ladrillos, herramientas… Estaba familiarizado con los croquis, así que, a fuerza de convivir con ello, hizo que me hubiera gustado todo esto” 1. A esta situación hay que sumarle las profesiones de dos de sus hermanos mayores, Joaquín y Jesús, topógrafo e ingeniero respectivamente que seguro influyeron también en la decisión que hizo que Palacios se decantara por la Arquitectura. Después estudiaría el bachillerato en Pontevedra y más tarde, en el año 1892, tomaría la decisión de irse a Madrid a cursar los estudios superiores. Antonio Palacios murió en su modesta casa de El Plantío (Madrid) el 27 de octubre del año 1945, a los 71 años de edad.

El 30 de octubre de 1976 sus restos fueron trasladados al cementerio municipal de O Porriño donde reposan, como él siempre deseó, bajo una pequeña mole de granito con su nombre y profesión labradas a pico por un cantero. En Madrid empezaría su trayectoria profesional llena de éxitos y reconocimientos, pero Palacios nunca olvidaría su tierra natal para la que trabajaría prácticamente hasta su muerte.

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BOTICA NOVA
 

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CONCELLO DE O PORRIÑO

Para sus vacaciones de verano se trasladaba a Galicia, en un primero momento instalándose en O Porriño y, más tarde, en Vigo, una ciudad por la que Palacios mostraría un gran interés y cariño y para la que llevaría a cabo importantes proyectos (Teatro García Barbón, Plan de Reforma Interior de la ciudad, etc ); también visitaba A Guarda o Ponteareas donde residía parte de su familia. En estas temporadas vacacionales que el arquitecto pasaba en su villa natal participaba en las tertulias celebradas en la Botica Nova, uno de los edificios proyectados por él mismo, en este caso para el hermano con el que mantenía una relación más estrecha, el boticario José Palacios, y en las que normalmente se daban cita intelectuales relacionados con las letras y las artes gallegas. Los médicos Manuel Paz Varela y Darío Álvarez Limeses, Jaime Solá, el pintor Antón Medal, el industrial y galeguista Enrique Peinador Lines, el escritor y abogado Valentín Paz Andrade o incluso, más adelante, el poeta Ramón Cabanillas- que vivió en O Porriño durante el tiempo que fue Secretario del Ayuntamiento de Mos-, se reunían en este hermoso edificio, opinaban y organizaban excursiones por la zona que en alguna ocasión, gracias a los artículos de alguno de los participantes en aquellas tertulias, quedaban reflejadas en las páginas de la prensa del momento.

Antonio Palacios comenzaría a acercarse al galleguismo, desde un punto de vista sentimental, nunca de compromiso político. Ese acercamiento influyó en la búsqueda de una arquitectura de raíces gallegas, que se expresa a través de un regionalismo de carácter marcadamente personal y que quedaría plasmado en obras como la Iglesia de la Veracruz en O Carballiño, el Templo Votivo do Mar en Panjón, y, sobre todo, en la obra que se puede considerar como el arranque de este estilo: el edificio del Concello de O Porriño .

Cuando el proyecto del consistorio porriñés cayó en manos de Ramón Cabanillas, en el año 1918, el poeta dejó escrito en un periódico vigués: “Antonio Palacios, triunfante lonxe da Terra, bicado pol-a groria, é merecente de todo parabén e de todo honor. Antonio Palacios poñendo o seu talento y-a súa devoción á Terra en que naceu n-unha obra que marcará, por sempre, o comenzo do noso resurximento artístico, é dino d-un homenaxe que diga o agradecemento da y-alma gallega” 3.

Palacios dejó su obra repartida por tres provincias gallegas y caracterizó para siempre aquéllos lugares en los que se encuentra su obra. Mondariz-Balneario es uno de ellos.

En el año 1907, con Enrique Peinador Lines (gran amigo del técnico desde que este comenzó su trayectoria profesional) como director del Balneario, se le encarga a Palacios y a Joaquín Otamendi (compañero de trabajo del arquitecto gallego en Madrid) la cubrición de la Fuente de la Gándara.

Sin pararnos a analizar formalmente esta obra de marcado carácter clasicista, podemos decir, como curiosidad, que Palacios presenta aquí por primera vez el granito pulimentado en las columnas del pabellón. El técnico, muy dado siempre a la experimentación con los materiales constructivos, convirtió el granito en su material predilecto y comenzó a explotar sus posibilidades plásticas buscando nuevos juegos expresivos en conjunción con otros materiales (cerámica, hierro, etc) 4.

Como decíamos, Antonio Palacios que, según su gran amigo Valentín Paz Andrade « abriu mercados novos, da penínsua e do mundo enteiro, ao graíño das nosas canteiras », lo presentó aquí de esta manera gracias a una máquina pulidora comprada en el extranjero por Enrique Peinador Vela. También con un estilo clasicista pero totalmente diferenciado, la planta de embotellado, de carácter industrial, completa la obra del Pabellón de la Fuente. Más tarde, también por encargo de Peinador Lines, Palacios y Otamendi modifican este conjunto añadiéndole un nuevo edificio pensado para Estación de Correos y Telégrafos. 

La profunda amistad entre Palacios y Peinador Lines seguiría dando sus frutos. Los dos se habían propuesto continuar la tarea engrandecedora de la villa termal comenzada ya en el siglo pasado. La familia Peinador le encarga también la que se puede considerar la gran obra de Palacios en Mondariz: el Gran Hotel Sanatorio. Encargados los planos en 1909, el inmueble, pensado para alzarse totalmente en granito, vio interrumpidas sus obras debido a la muerte de Peinador Vela en el año 1917. El edificio estaba pensado para albergar las comodidades de un hotel moderno con las terapias más avanzadas relacionadas con las aguas termales 5. Otro de los edificios que seguramente sea obra del arquitecto gallego es el conocido como « A Baranda »-hoy entrada y recepción del Hotel Balneariopensado como un paseo porticado que transcurre paralelo al Hotel Sanatorio comunicando los dos edificios.

La huella arquitectónica de Antonio Palacios en Mondariz-Balneario es la prueba de su capacidad de definir espacios y engrandecerlos. La villa termal, ya de por sí histórica y culturalmente relevante, ocupa también un espacio importante en la historia de la arquitectura contemporánea gracias a un arquitecto gallego de carácter humilde y contundente trabajo.

1. Vida Gallega, 30-IX-1920, nº 155, p. 3.

2. IGLESIAS VEIGA, José Ramón y GIRÁLDEZ GARCÍA, Diego: O Porriño. Arquitectura urbana. Concello de O Porriño, 2004.

3. Cabanillas Ramón, “Antonio Palacios, o arquitecto-poeta”, Faro de Vigo, 31 de agosto de 1918. 

4. GIRÁLDEZ GARCÍA, Diego: Antonio Palacios, arquitecto do Porriño. Guía urbana editada por la Concellería de Turismo de O Porriño. Septiembre de 2005.

5. IGLESIAS VEIGA, José Ramón: Antonio Palacios, arquitecto. De O Porriño a Galicia. Excma. Diputación de Pontevedra, 1993, páx. 118.

Por Diego Giráldez García, historiador

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