TRADICÓN MÚSICAL

Memorias del palco de la Música

palcomusicab.jpg

Un amigo me pidió que le contara mi vida. Al principio me costó un poco decidirme, pero me convenció cuando me dijo que, si no lo hacía yo, lo harían otros que dirían lo que les viniese en gana. Eso me animó a contar mi vida desde mi nacimiento, del que como es lógico no me acuerdo, pero debió de se allá por los años veinte, según un trabajo hecho por un equipo de escolares bajo la dirección de Gala Puy Fraga, que dice: “Palco de la Música. Situado frente a la fachada del Gran Hotel, dentro de la finca. Fue construido hacia 1920. Desde allí bandas de música amenizaban e concurrido lugar” Yo supongo que debió de ser un poco antes. ¡Ya veremos!

 Me llamo Palco de la Música del Parque. Otros más finos me llaman kiosco, e incluso hay quien me llama templete. Como más me gusta es Palco.

Fui testigo presencial de todos los avatares por los que ha pasado el Balneario y puedo ser notario y dar fe de todos y cada uno de los suscesos que, al fin y al cabo, marcaron mi vida. Me han hecho muy bien hecho, de forma hexagonal sobre una base de perpiaño. Me pusieron las escaleras metálicas de hierro forjado, igual que las barandillas que me rodean, que llevan soldado el antiguo emblema del Balneario en cada lado del hexágono. Las columnas que sostienen el armazón metálico del techo son también metálicas.

Cuando me pintan y limpian reluzco a lo lejos y por esto soy un poco presumido, pues hasta me han sacado fotos para revistas y calendarios, e incluso otros palcos copiaron mi hechura. Recuerdo con alegría mi primer año, cuando en los últimos días del mes de agosto del año 1920 tuvo lugar en el Balneario un grandioso acontecimiento cultural con motivo de la entrada en la Real Academia Gallega de los sobranceros poetas gallegos Antonio Rey Soto y Ramón Cabanillas.

Con este motivo, los hermanos Peinador Lines organizaron unos extraordinarios festejos: subieron encima de mi a cantar las corales de Ruada y Agrimos da Terra, hubo actuaciones de gaitas… El balneario resplandecía y era referente en el mundo entero. Es conveniente apuntar que dentro de las inquietudes culturales de la familia Peinador también estaba la música. De ahí su patrocinio en el canto coral, ten de moda en aquellos tiempos, con la tutela del laureado Agarimos da Terra, formado por empleados del balneario. Era un coro formidable que tuve el honor de albergar bajo mi techo en varias ocasiones. El repertorio de éste fue impreso en la imprenta que por aquel entonces poseía el balneario en la Varanda, donde también se imprimía el hoy tan buscado periódico La Temporada en Mondariz, que se repartía gratuitamente entre los agüistas con su revista de Mondariz, suplemento a la Temporada. Fue publicado un librito da la colección Canta o Galo, llega el día en el que escribe un muy interesante umbral el insigne músico catatán, Petrel, por aquel entonces insigne visitante,  que también subió mis escaleras para dirigir un pedazo de zarzuela con la banda del establecimiento. Con realción a esta banda, que fue estrenada con el nombre Banda de Chan de Gándara, tengo que decir que fue el máximo exponente del altruismo musical de esa familia. Fue una agrupación musical de la que también los componentes eran casi todos empleados suyos y, claro está, debutó y fue clienta asidua de este palco. Pero la afición a la música de los Peinador también quedó patente con la creación de una rondalla llamada Acende, y un trío de gaiteiros típico (gaita, tambor y bombo), con el nombre de Carrela, que se estrenó subido encima de mi. He tenido la honra de recibir a las mejores bandas de España. Recuerdo perfectamente a la de la Guardia Republicana de Lisboa; a la de el Regimiento del Rey, número uno de Madrid; a la de la Infantería de Marina de Ferrol, que dirigía el muy popular y notorio maestro Marquina; a la Municipal de Madrid; a la de Alongos; a la Lira de Rivadavia; a la de Redondela; a la de Guláns; a la de Regimiento de Murcia; a la de Bomberos de Monçao; más otras municipales: de Vigo, de Orense, de Lugo, Santiago, etcétera.


La banda fue fundada por el músico Carlos Ferreira Paes, albañil del cuadro del balneario, a quien Peinador le encargó tal cometido. Os educados también eran hijos de los empleados. Conocida como la Banda de Peinador, amenizaba desde mi interior los paseos de los visitantes y de los paisanos, así como verbenas para los clientes del balneario y para los que quisieran asistir, ya que  el  acceso era libre. Fue por aquel entonces cuando conseguí la fama de sur uno de los palcos más acústico de Galicia.

Creo recordar que los primeros directotes fueron, además del citado, los que e venían de fuera que solamente hacían esta función en ala temporada de verano, como a Agustín Cordel, González Páramo… Esta formación musical desapareció en el año 1935, pero sirvió de vivero para formar unos músicos notabilísimos que se integraron en otras agrupaciones musicales. Después hubo un tiempo tristísimo para mí, sin actividad. No me consolaba mirando pasear a los heridos ya convalecientes de la contienda civil hospitalizados en el Gran Hotel.

Pasado este tiempo otro director me utilizó con asiduidad. Fue Ceferino Paredes, el Chicho, que en el año 1923 venía de formar una banda en San Martió de Portela, lugar de su residencia, si bien, al casarse sus hijos en el Balneario, la sede pasó a esta localidad.

Su hijo Casiano continuó su andadura, dirigiendo la llamada Banda Municipal de Mondariz, siendo subdirector su otro hijo, Pepe, que tocaba el bombardino, hasta el año 1968, dio por terminada su actividad.

Después del incendio del Gran Hotel, que comenzó el día 9 de abril de 1973, pasé los peores momentos de mi vida. Fueron años llenos de desesperación y de tristeza, hasta que en el año 1985 vinieron a rodar una película, lo que me llenó de orgullo. Esta película se tituló La hora bruja, estaba dirigida por Jaime Armiñán. Fueron momentos de mucha alegría, pues el parque estaba lleno de gente, que no era de extrañar con la cantidad de extraordinarios artistas que participaban, como Sancho Gracia, Paco Rabal, Victoria Abril, Concha Velasco, Asunción Balaguer y Juan Echanove

Con actuaciones ocasionales de diferentes bandas los días de la fiesta del Carmen fueron pasando los años, hasta que en el 1979 se inaugurase el nuevo Hotel Balneario y vino el resurgir del Balneario, con la recuperación del Gran Hotel, conservando la misma fachada que tenía antes de arder. Ahora la banda que más me utiliza es la nueva Banda Cultural de Mondariz, que todos los años me hace, al menos, una visita que me deja entusiasmado.

Quiero manifestar la alegría que ahora siento. El número de gente que me visita aumentó de forma considerable, pero, sobre todo, estoy contento porque me informé que el ilustre músico pontareano Rogelio Groba Groba estrenó ahí al lado de uno de los salones del Sanatorio, una pieza para orquesta titulada No Balneario de Mondariz, que consiguió un éxito sobresaliente, dividida en cuatro partes, y una la tituló en el Palco de la música, en mi honor, por lo que le estaré eternamente agradecido. EL otro motivo por el que estoy contento es porque tengo un compañero nuevo, pues hace unos meses que colocaron la estatua de Enrique Peinador Lines sentado en un banco frente a mí.

Y hasta aquí hemos llegado. Tal y como están las cosas, sigo siendo presumido y también bastante chulito y… ¡Pienso que debo continuar siendo así! ¡Sí señor!

Xoán Xosé Pérez Labaca

 

 

 

 


ENLACES DE INTERÉS

PATRONATO
EMPRESAS COLABORADORAS