PATRIMONIO NATURAL
Un coto de pesca de gran riqueza

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La cuenca del río Tea atesora una de las grandes comunidades piscícolas mejor conservadas de Galicia, donde habitan ciprinidos endémicos como a Boga de río y otras especies pequeñas que conviven con las truchas de le vertiente atlántica gallega. Estas especies conforman un coto de pesca fluvial que cuenta con muchos adeptos en la Comunidad Gallega y fuera de sus fronteras, convirtiendo este deporte en todo un aliciente para las villas de la Comarca del Condado por las que trascurre el río.

A estas especies sedentarias hay que sumarles otras que precisan de desplazamientos a lo largo de sus vidas entre el mar y el medio fluvial y que cada vez son más escasas por culpa de las barreras artificiales puestas por el hombre. Pertenecen a este grupo la lamprea o el salmón atlántico que tienen en los cursos fluviales de la cuenca del Tea uno de los últimos reductos en su batalla contra la extinción.

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Las lampreas nacen en el río donde las larvas viven enterradas en los fondos de la arena cinco o seis años, alimentándose de desechos orgánicos y pequeños invertebrados. Luego de una metamorfosis descienden hasta el mar donde llevan una vida parásita durante uno o dos años, succionando la sangre de los animales marinos como el jurel o el pez espada. Las lampreas adultas retornan al río entre los meses de diciembre y marzo.


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