PATRIMONIO NATURAL
Paso a paso por el Tea
 
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Una ruta de ocho kilómetros las orillas de esta corriente fluvial apuesta por convertirse en un referente en el turismo de senderismo


Laura Míguez

Agua clara y aire puro son las ofertas de las orillas del Tea que desde el Concello de Mondariz quieren impulsar con la reciente creación de un sendero de ocho kilómetros por sus riberas. Pese a que parte del camino ya estaba finalizado, el que va desde el puente de Cernadela y acaba en Mondariz Balneario, ahora se ha incrementado el recorrido. Además de la oferta fluvial, los senderistas pueden unir esta opción al camino que atraviesa los montes de la zona hasta llegar a un total de diecisiete kilómetros de recorrido.

El nuevo sendero fue inaugurado por un grupo de vecinos durante la “Fiesta de la Pata de Cerdo”, que tuvo lugar a principios de septiembre. El trayecto discurre en su mayoría por zona llana y con un grado de dificultad baja, por lo que no está restringido a ningún viandante. Los esfuerzos empleados y la duración dependen de la paciencia y ganas de cada uno, puesto que las alternativas varían desde las tres horas del recorrido principal a las cinco y media si se unen todas las posibilidades.
En cualquiera de los casos, el punto de partida es el mismo, la playa fluvial de Riofrío, un destino que ya de por sí solo cuenta con un especial atractivo. Es en este punto en el que se puede encontrar toda la información necesaria distribuida en varios paneles para realizar cualquiera de los recorridos. Al mismo tiempo, una visita permite descubrir la belleza de la zona, con gran afluencia durante el verano y los días de calor, y que cuenta con una zona de mesas para comer.

Un referente
Especial cuidado reciben los árboles que dan zona en esta área, ya que desde el ayuntamiento se han encargado de sustituir algunas especies foráneas por ejemplares autóctonos. Una tarea que todavía no ha acabado, ya que quedan todavía algunos plataneros, pero que se espera continuar durante los próximos años. Para entonces se planea también adquirir más terrenos de ambos lados del río que en la actualidad permanecen en manos de propietarios particulares, con el objetivo de rehabilitarlos e integrarlos en la zona. “Queremos crear en Mondariz un referente en el ámbito gallego y estatal del ocio fluvial, creando una zona rica en espacios entorno al Tea que pueda ser visitada como reclamo turístico”, apunta el regidor de la villa, Julio Alén.
Partiendo desde este enclave, se puede empezar por recorrer el área recreativa y continuar en paralelo al río.

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En este camino, por el que se pasa por detrás de la planta embotelladora de Aguas de Mondariz, todavía se están realizando trabajos de reforestación en algunas zonas. El exceso de acacias y eucaliptos ha supuesto un trabajo extra en la recuperación de este entorno, en el que se han descubierto con la limpieza algunos puntos singulares de formaciones rocosas que pueden ser un buen fondo para una fotografía. A lo largo de este camino y en su travesía, una de las características más destacables es, sin duda, el estado del agua. Una de las características que más llama la atención del Tea es la limpieza y pureza de su arroyo, que destaca con los problemas de contaminación registrados en otros afluentes cercanos como el río Louro, que pasa por O Porriño.
Siguiendo la musicalidad de este río, se puede proseguir durante otros cerca de nueve kilómetros en paralelo al agua, salvo un pequeño trayecto algo más elevado. Pese a ello la diferencia es poca y durante todo este sendero se variará solo entre una altitud de 55 a 140 metros como máximo.

Esta primera fase, que ronda los nueve kilómetros, es ya por sí misma un completo paseo por la zona. En ella se puede apreciar no sólo la abundante flora, sino también ejemplos muy variados de la fauna. Con un poco de atención se pueden distinguir entre las aguas varias especies de peces. Uno de los lugares idóneos para esta observación puede ser el puente del área recreativa de Riofrío que cruza a la otra alternativa del sendero, el del paso de Tatín. Desde esta perspectiva se podrán descubrir ejemplares de reos, truchas o salmones, que cuentan con un paso habilitado en el puente, de reciente construcción, para no interrumpir en sus hábitos de vida. Pese a la fama de la comarca de O Condado en la producción de lampreas y anguilas, estas especies pueden ser un poco más complicadas de apreciar y dependerá de la época del año en que se visite la zona. No será hasta diciembre cuando se pueda ver a los ejemplares de lamprea adultas retornar al río, donde permanecerán hasta el mes de marzo, para delicia de pescadores y comensales.

Sendero de montaña. La alternativa
En el caso de que los gustos se inclinen más por un paseo montañero en lugar de uno fluvial, hay habilitado también un sendero alternativo que parte desde la misma playa fluvial y asciende por el monte hasta el mirador del Coto do Lobo. Esta opción, con una duración estimada de una hora y media, cuenta con excelentes panorámicas del valle aunque sus variaciones de altitud son algo mayores.

En este caso, los diferentes puntos se moverán entre unas diferencias de 51 a 540 metros. En el recorrido, además de apreciar la flora y los paisajes, se podrá también tomar buena nota de la fauna existente, en especial las distintas especies de pájaros que se pueden observar. La labandera real o el ouriot, son algunos de los animales que se pueden observar por la zona, reconocida dentro de los parajes de especial protección de la Red Natura 2000, una denominación europea que abarca terrenos desde la comarca de A Louriña hasta el Baixo Miño. Los viajeros que se decanten por esta ruta, contarán con la posibilidad de una fuente más allá de la mitad del trayecto.

Para los que prefieran continuar con el olor a agua pura y vegetación fresca del camino principal, existe otra posibilidad que prosigue junto al río. Esta parte de la ruta, conocida como la variante de los pasos de Tatín, destaca por su belleza y frescas temperaturas, reguladas por la cercanía al Tea.

El comienzo del recorrido, de un solo sentido, parte del puente de Cernadela. Desde ahí el sendero, uno de los más vistosos posiblemente por su rica muestra de arquitectura de la zona, llega hasta la zona de Ceo. Es en este punto cuando una pequeña parada podrá descubrir a los viandantes el interés y tradiciones de Galicia. La posibilidad de disfrutar de un peto de ánimas, propios de la tierra, es una oportunidad cada vez más difícil de conseguir, ya que en muchos casos los avances de los tiempos modernos han destruido los restos. El peto do ceo, una muestra del arraigo de la religión en la zona, es una de las paradas obligatorias.

La arquitectura religiosa
Si esta clase de arquitectura religiosa atrae la atención, es posible informarse de otros casos existentes en los municipios cercanos como Ponteares, donde las tablillas y bajorrelieves conmemorativos de algunas familias católicas y de su culto perviven aún pegadas a muros y paredes de algunas casas.

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Los que no estén familiarizados con la arquitectura gallega podrán, en este y otros núcleos de población, encontrar distintos hórreos salpicados por el rural. Esta construcción, utilizada comúnmente para guardar los productos del campo fuera del alcance de ratones y otros animales, se ha convertido en símbolo de la comunidad autónoma. Pese a que la mayoría han perdido su uso tradicional y se conservan vacíos, todavía se pueden encontrar casos en los que sus dueños han decidido preservar su utilidad.

Desde el pueblo de Ceo, el camino prosigue casi pegado al río y con muestras del bosque típico gallego que se mantiene en buen estado. El cuidado a la hora de practicar el recorrido para no dañar la vegetación es un claro requisito para recorrer el sendero. Para evitar que restos y desperdicios puedan dañar el entorno, el viajero encontrará en las playas fluviales y puntos de recreo papeleras a lo largo del camino.

Disfrutar de la vegetación, pero desde una vista privilegiada, se puede alcanzar al llegar a la altura del mirador de Foxago. Con esta perspectiva sobre la silueta curva del río se alcanza la mitad de esta variante, cuyo recorrido se puede cubrir en el plazo aproximado de una hora. Desde el mirador de Foxago existe la posibilidad de una parada en la tercera playa fluvial de todo el recorrido, junto a la de Río Frío y la de Cernadela. Un descanso que puede suponer, si las temperaturas exteriores lo permiten, un baño en el Tea.

Los últimos tramos del recorrido atravesarán parte del bosque para luego fundirse definitivamente con el río. Este punto es quizás uno de los más atractivos y curiosos para los turistas, y coincide con el final del recorrido. El lugar no es otro que los famosos pasos de Tatín. Se le conoce así a las piedras colocadas en el río que sirven a modo de puente en este punto para cruzar a la otra orilla.

Distanciadas entre si ligeramente, su cruce implica para el viajero un poco de destreza para llegar de una a otra sin mojarse ni caer. Este tipo de construcciones son habituales para el paso de ganaderos de la zona que facilitaban el acceso y a la vez no impedían el fluir el agua. Mientras los hombres saltaban de una piedra a otra, los animales, aprovechando la poca profundidad del Tea en este punto, cruzaban por el agua. Hay que destacar, sin embargo, que las grandes precipitaciones caídas durante el invierno pueden provocar el aumento del caudal del río y tapar los pasos.

Llegados a este punto, es necesario también aprovechar la visita para conocer otra de las arquitecturas típicas de Galicia, los molinos de agua. En esta zona además cuentan con una variedad propia, el molino de rodicio.

Cernadela, una parada obligada

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La vuelta al punto de partida puede hacer recorriendo de nuevo el mismo camino o cruzando el río y enlazando con el sendero principal. Si la posibilidad de tiempo lo permite y no se ha realizado todavía, es recomendable pararse a apreciar el puente de Cernadela, una de las obras más destacable de todo el recorrido. De origen romano, formaba parte de la antigua vía XIII que iba desde Brácara hasta Astúrica. Consta de cinco arcos, todos ellos de estilo ojival excepto el central, de medio punto. A ambos lados del puente, existen dos edificaciones antiguas que servían como sitio de parada para los que cruzaban el puente montados en sus carruajes.

Esta última parada será el paso previo para regresar al área recreativa de Riofrío, lugar de origen de todos los senderos que cuentan, a lo largo de su recorrido, distintas señalizaciones que advierten de los posibles cambios de dirección, las desviaciones y otras marcas para evitar que el caminante pueda perderse

Antes de regresar, camino que se puede realizar a pie o en coche, merece la pena acercarse al pueblo de Riofrío para admirar su iglesia barroca. El templo, construido entre los siglos XVII y XVIII ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de su historia pero sigue conservando los elementos típicos de su estilo arquitectónico.

El regreso a Mondariz o el lugar de estancia, puede realizarse a pie o en coche, ya que en el área recreativa de Riofrío existe una amplia zona de aparcamiento señalizado donde es posible dejar el coche mientras se realiza el recorrido.
Para cualquier duda respecto al trazado o su dificultad es posible consultar los paneles informativos del área recreativa y en caso de urgencia se puede llamar al servicio del 112 para recibir asistencia.

Un río con gran riqueza natural

Un coto de pesca de gran riqueza
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